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El Museo de El Carmen, presenta la exposición Talleres de los Ballesteros

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El Museo de El Carmen, en San Ángel, presenta la exposición Talleres de los Ballesteros. Historia forjada en plata, la cual reúne 69 piezas magistrales de escultura, joyería y orfebrería de los artesanos de Taxco, Guerrero, producidas en esa empresa familiar, fundada hace 80 años por señor Jalil Majul Ballesteros.

Organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Casa Guerrero y los Talleres de los Ballesteros, la muestra fue inaugurada anoche y permanecerá hasta el próximo 24 de febrero de 2020.

Taxco, en el estado de Guerrero, es una población fundada el siglo XVI que cuenta con una rica zona de monumentos históricos. De dicha zona, declarada por el Gobierno de México desde 1900, sobresale entre otros, el Templo de Santa Prisca, joya arquitectónica del barroco mexicano, cuya construcción fue financiada por el minero novohispano José de la Borda. La riqueza de sus minerales dio al Real de Minas de Taxco un lugar dominante y prioritario durante el periodo virreinal, y su riqueza produjo un entorno urbano excepcionalmente bello.

La ciudad minera daría lugar, hacia 1930 y por el auge del diseñador William Spratling, a una localidad líder del diseño orfebre donde habrían de surgir talleres como el de los Ballesteros.

En 1937 se fundó, en esa ciudad, Talleres de los Ballesteros. Su creador, el señor Jalil Majul Ballesteros, trabajaba en una gasolinera en la carretera Acapulco-México y comenzó ofreciendo en venta —como un extra a los clientes que cargaban el combustible— objetos de plata en una charola. La belleza de los objetos y su popularidad entre los turistas, que venían o iban hacia Acapulco, transformó la charola en un mueble y de ahí, a un primer local que se abrió a orillas de la carretera.

En los Talleres de los Ballesteros, jóvenes de Taxco fueron aprendiendo el oficio y ejecutando algunos diseños ya tradicionales, así como los que fue dibujando el señor Majul. A lo largo de sus 80 años, estos talleres han colaborado con al menos 400 familias de artesanos de la comunidad, con salarios justos, y apoya la actualización de los artífices en las nuevas técnicas de vanguardia, además de seguir favoreciendo la producción tradicional y local.

A lo largo de los cinco núcleos que integran la exhibición, se observa su desarrollo de ocho décadas de trabajo en Taxco.

La primera época

En los años cuarenta y cincuenta, la influencia de la Escuela Mexicana de Pintura dejó su impronta en Taxco. A esta localidad arribaban con frecuencia importantes artistas como Diego Rivera, quien visitaba a don Guillermo Spratling. Los murales y pinturas modernos con el rescate del mundo mesoamericano y la presencia indígena fueron decisivos en la inspiración de la artesanía.

Este aporte vanguardista no fue ajeno a los Talleres de los Ballesteros y las piezas de la primera época estaban llenas de evocaciones a la cultura mexica —entonces denominada azteca—, sus mitos y sus motivos, o de la belleza geométrica de las pirámides mayas. Así como también de otras expresiones del mundo indígena, como la danza del venado, originaria de los pueblos yoreme

(yaquis, mayos, pápagos, pimas y apaches) en el norte de México o las tehuanas del Istmo de Tehuantepec, quienes transitarían la orfebrería y se revestirían de gemas preciosas en el diseño de esta primera época.

Bestiario

Otra de las líneas de diseño que ha generado una fascinación en el diseño de joyería para los Talleres de los Ballesteros se ha basado en la fauna mexicana, y se conoce como “México salvaje”, la cual busca mostrar las especies mexicanas en sintonía con la producción de piezas magníficas para el adorno del cuerpo, en su mayoría, aunque también se encuentran algunos objetos.

El mundo animal, más allá de nuestras fronteras, también permitió la inspiración de los diseñadores de esta empresa familiar, como el león africano o el pulpo que es un monstruo marino, todopoderoso y primordial para distintas mitologías occidentales, como el kraken de los escandinavos y los griegos. Esta sección es testimonio de la maestría, tanto en el diseño como en la orfebrería misma, y la perfección del modelado que sigue y acaricia el cuerpo humano adaptándose perfectamente a su organicidad.

Plata para la devoción

Desde tiempos inmemoriales los metales y las piedras preciosas son atributos de la divinidad. Por ello, la joyería también se enfocó en enaltecer lo sagrado. Los materiales tuvieron distintos significados. Por ejemplo, en el mundo mesoamericano las plumas, el jade y la concha fueron de mayor valor que el oro y la plata, así que la significación cultural de lo valioso vinculado a lo sagrado también varió dependiendo de la cultura.

El oro y la plata son, para el catolicismo, repositorio de lo divino. Muros, retablos, espacios completos hasta pequeños objetos fueron dorados o plateados con estos preciosos metales para recrear espacios y objetos de devoción cristiana.

El alhajero

La joyería es la forma artística más antigua. Se remonta a 10 mil años antes de nuestra era y busca el adorno del cuerpo, la exhibición del poder y el prestigio, el enaltecimiento de lo sagrado y la celebración de los ritos de paso más importante. Sintetiza culturalmente múltiples aspectos de lo que significa ser humano.

Diseñada para ser vista y atraer la mirada sus materiales son los más apreciados: los metales y piedras preciosas que, con su brillo y belleza, engalanan a quien los porta.

Piezas magistrales

Para algunos la diferencia entre el artesano y el artista radica en la producción única. Sin embargo, estas y muchas otras de las piezas exhibidas expresan un deseo de originalidad, una intención de estudio y reinterpretación de la historia, y la inspiración que proviene de la reflexión, el amor, el paisaje y la cultura que hacen de las piezas de este núcleo excepcionales.

Son magistrales por la perfección de su técnica y la laboriosidad amorosa del trabajo de los artistas, quienes dedicaron para su producción largas horas de estudio y también de trabajo, muchas de ellas implicaron meses completos. Ningún artista platero habrá de desperdiciar el precioso mineral con el que trabaja y en estas esculturas observamos una abundancia del mismo, la cual expresa la convicción del maestro de una creación excepcional. Como excepcional es la historia de la platería, la belleza de Taxco y la creatividad de sus artistas artesanos. Uno de ellos menciona que incluso en las piezas en serie, el estado del ánimo influía en el resultado final.

El Museo de El Carmen se ubica en avenida Revolución 4 y 6, colonia San Ángel, alcaldía Álvaro Obregón. Abierto de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Costo $60.00. Entrada gratuita estudiantes y profesores con credencial y mayores de 60 años. Los domingos la entrada gratuita para público nacional y extranjeros residentes con identificación oficial.

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